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Un fin de semana a pura música experimental

Música, Noticias

Entre el viernes 24 y el domingo 26 de septiembre, el Centro Cultural Kirchner presentó una programación de música experimental de la mano del festival RUIDO. Producido junto al Centro de Arte Sonoro del Ministerio de Cultura y realizado con el apoyo del Goethe Institut de Alemania, el Senado de Berlín y la Embajada de Indonesia en Argentina, el ciclo ofreció conciertos presenciales e instalaciones audiovisuales junto a una gran variedad de artistas locales e internacionales, durante tres jornadas que contaron con una gran convocatoria de público.

En el sexto piso, la artista alemana AGF presentó Extinction dust, una instalación con sonido envolvente que reproducía grabaciones de animales entrelazadas con relatos científicos de extinción y mitos, en una sala iluminada no más que por el brillo variable de la pantalla que contenía las visuales. El domingo, en el marco de la muestra Simbiología, prácticas artísticas en un planeta en emergencia, el músico y performer Agustín Genoud expuso su Algoritmo de ecosistemas sonoros, que espacializa en tiempo real grabaciones de vocalidades sintéticas realizadas por el artista.

El viernes, Sebastián Verea estrenó Estará aquí siempre todo, una obra en la cual los mecanismos del órgano Klais Opus 1912 del Auditorio Nacional eran controlados en vivo por indicadores de la huella humana ubicados en diferentes puntos de la Tierra; al cierre de la jornada, el grupo vocal Música Inaudita subió al escenario e interpretó una pieza para coro y electrónica junto a Verea. El sábado, la gran sala de conciertos del Kirchner presentó un programa de cuatro sets breves: la composición para ocho voces Worm (2018, Cecilia Castro), a cargo de Música Inaudita; el dúo de guitarras eléctricas 500k, emplazados cada uno en los palcos laterales de la sala; una instalación sonora y lumínica de Faktor, que pobló el escenario de luces blancas audiorrítmicas; y el encargo especial Solo un órgano, de Carmen Baliero, cuya ejecución implicó una utilización atípica del Klais Opius 1912.

La Sala Argentina recibió al ensamble indonés de gamelán Sang Bagaskara, que interpretó un concierto de música tradicional y realizó el estreno mundial de la pieza Mashup Gamelan, un encargo especial realizado al argentino Zypce que combinó la instrumentación tradicional con una composición vanguardista y samples vocales de Bon Jovi, Queen y The Police. Además, el productor colombiano Genosidra presentó la improvisación colaborativa para voces extendidas, electrónica en vivo y algoritmos visuales de inteligencia que realizó junto con la cantante norteamericana Audrey Chen (a distancia). Por su parte, la compositora argentina Aylu estrenó el encargo especial strike/huelga/streik/lakko!, concebido junto a la alemana AGF a partir de intercambios y lecturas de las compositoras acerca de la idea de la escucha como acto político que habilita la acción y el cambio social.

En la Terraza del Auditorio Nacional, la instalación ¿Esto es arte o lo tiro? del dúo BASURA cautivó al joven público y a visitantes curiosos con una gran pared hecha de televisores de tubo que proyectaban dibujos animados, clips musicales y todo tipo de videos bizarros de YouTube. En el concierto de activación, la dupla conformada por Pablo Boltshauser y Valentín Pelisch utilizó el sonido de los videos reproducidos en loop en diferentes velocidades para acompañar a una guitarra; entre el noise, el funk y el jazz, el conjunto cerró con un homenaje a Ramones y Rage Against the Machine en clave experimental. Por otro lado, en una de las propuestas más bailables del festival, Lola Bhajan y Enano Malhecho fusionaron cantos autóctonos con beats electrónicos tribales, downtempo, tecno y experimentales; y el trío de bajo, batería y voz Coagvla realizó un contundente set de grindcore. En el Salón de Honor, Rosa Nolly presentó un set audiovisual para saxo amplificado, acoples y luces; y Daniel Iván Bruno, un set audiovisual noise para trombón amplificado, electrónica en vivo y luces blancas.

El sábado y el domingo, los cierres fueron en La Cúpula, que sirvió de escenario para diversos sets de electrónica experimental en vivo. El sábado, samples nítidos, micromelodías y ritmos eclécticos se combinaron para cultivar un diminuto caos orgánico durante la primera media hora de la mano de Vic Bang, que se presentó sola frente a un setup minimalista; luego, MARTTEIN comandó un show performático de alta intensidad, con ritmos electrónicos y su energía proto-punk queer junto a Pedro Montivero como guitarrista invitado y Terra en sintetizadores. El domingo, CANDIE realizó un set en vivo con reminiscencias al tecno industrial, el trance, y el hard dance, cargado de melodías oscuras y sintetizadores intensos.

Para el cierre del festival, Lucio Capece ofreció una interpretación de Elemental pulse, una pieza para electrónica analógica, grabaciones de campo, saxo slide, luces ultravioletas, parlantes suspendidos en globos de helio y un subwoofer cuyas frecuencias interactuaban con los materiales y los cuerpos presentes en la Cúpula para generar una experiencia sonora y físicamente inmersiva, alimentada por los sutiles y cambiantes patrones que generaban los subgraves disparados por Capece. La sesión de casi una hora concluyó con el público aplaudiendo de pie.

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