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Poesía ya!: Silvia Mellado

Literatura y Poesía, Poesía ya!

El pasado 29 de mayo fueron anunciadxs lxs galardonadxs con el Premio Storni de Poesía, certamen impulsado dentro del ciclo Poesía ya! del Centro Cultural Kirchner. El primer puesto fue para la autora neuquina Silvia Mellado y su libro Cantos limayos. En el mes aniversario del nacimiento del difunto Juan L. Ortiz, vale la pena establecer algunos paralelismos entre las obras del consagrado y de la poeta revelación.

 

Este mes se cumplieron 125 años del nacimiento de Juan L. Ortiz. El poeta atravesado por el río, nacido entre dos ríos, el de la cosmovisión que une el paisaje litoraleño a la trascendencia interior. De ese mismo río, de esa misma corriente que atraviesa el espacio y el tiempo parecen venir los Cantos limayos de Silvia Mellado. Corriente lírica que puede armar el escenario interior en el poema uniéndolo a la observación activa del paisaje. Es el río, no su corriente, entonces, el que vive en los poemas. Cantos limayos acaba de obtener el primer premio de la primera edición del Premio Storni que convoca obras a nivel nacional. El jurado, integrado por Graciela Cross, Estela Figueroa y Osvaldo Bossi, se refirió a la obra de Mellado con estas palabras:

“En Cantos limayos todo, o casi todo, es contemplación. Precisión de la lengua que, entregada a las distintas formas del paisaje, nos ofrece la visión de otro mundo, que es este. Por momentos, se acerca a la poesía oriental, tal es el distanciamiento y la precisión de las imágenes, donde el yo se confunde con el paisaje. Pero se trata, sin duda, de lirismo despojado, que escribe y apunta con el ojo. Cito estos versos como ejemplo de una poesía deslumbradora, perfecta: A la orilla del río / el llanto / se parece a la poesía china: / las palabras se detienen / el ojo se fija / y los sentimientos siguen y siguen. Así es este libro”.

Cada palabra en estos poemas es precisa y la contemplación no se da sin distanciamiento, logrando que el río sea más que un paisaje y a medida que avanza la lectura sea el que recuerda. A contramarcha de la sentencia de Heráclito (nadie se baña dos veces en el mismo río), es el río Limay memoria de la lengua, río que recuerda a aquellos que, no iguales, permanecen en las palabras. Son quizás estos cantos la fundación acuática de una memoria tierna.

No me dejes enterrar las narraciones,
te imploro.
Cada cual su emoción al oírlas.
Y si hay autoridad,
que la de la ternura sea.

El río no se lleva; guarda y elabora: es espejo de la caminata con una amiga en la que se tejen complicidades y se evocan los nombres de las que ya no están, como en el poema dedicado a Cielo López:

De vez en cuando más horror
te vierten.
Nadie se atreve a decir
que en tus aguas vemos reflejado el cielo.

Cantos limayos teje el recuerdo y enhebra la historia de un paisaje. El eco de Juanele, pero también cierta presencia de la poesía de Irma Cuña, poeta neuquina (1932-2o04) que pudo leer en los álamos una memoria corporal propia. Silvia Mellado retoma la imagen del álamo y con gesto delicado pareciera unir las dos tradiciones poéticas al escribir: álamosauce. El sauce de Juanele y el álamo de Irma Cuña: “Yo era antes un álamo flexible estremecido / de ramas inquietas. / Dormía besando los vientos y abrevando los / ríos. Como si uniera esos dos nombres propios, dos objetos poéticos característicos en una nueva imagen sincrética.

El Limay, que nace en el Nahuel Huapi y fluye formando la frontera entre Neuquén y Río Negro, en Cantos limayos va desdibujando las fronteras de una lengua. El mapuzugun aparece en forma de respuestas poéticas a preguntas de los confesionarios para la evangelización en territorio Mapuche, marcando el punto tal vez más emotivo del libro. La culminación total de la contemplación real. ¿Qué paisaje es posible sino, interior o exterior, sin la memoria de las lenguas que lo formaron?

¿Iney pigey tami caw?
¿O has nacido sola
acaso
y no tienes más madre que la tierra?

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