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La mesa ostentará siempre un centro de flores

Archivos

El área Archivos del Centro Cultural Kirchner inaugura su sala de exhibición con La mesa ostentará siempre un centro de flores, proyecto de cultura visual que indaga sobre las prácticas alimenticias en Argentina a través del análisis de los modelos de producción, tradiciones culinarias, hábitos de consumo y el impacto ambiental de las industrias del alimento.

La muestra, curada por Francisco Medail y realizada en articulación con el Archivo General de la Nación, está conformada por fotografías de archivo y un conjunto de artistas contemporánexs invitadxs: Gabriel Baggio, Fabiana Barreda, Raúl Flores, Mariela Paz Izurieta y Matías Sarlo. Una oportunidad para repensar el paisaje alimentario de nuestro país y preguntarnos por lo más cotidiano.

La exhibición puede visitarse a partir del 1 de diciembre de 2021, de miércoles a domingos, de 14 a 20 h. La actividad es gratuita y no requiere reserva previa: se ingresa por orden de llegada. Tanto en el ingreso al edificio como en las salas, el público asistente deberá seguir las indicaciones del personal y respetar las disposiciones y los protocolos sanitarios vigentes.

 

La mesa ostentará siempre un centro de flores

Por Francisco Medail, curador

Un paisaje se configura a partir de la coexistencia de elementos disímiles. Incluso la comida puede ser pensada como un paisaje donde tiene lugar el encuentro de lo distinto. En ese caso, deberíamos preguntarnos cuáles son los elementos que configuran nuestro paisaje alimentario: ¿cómo visualizamos lo que comemos?, ¿de qué está hecha nuestra comida? Un paisaje es también una extensión en espacio y tiempo. Si de comida se trata, esa extensión comienza en el momento de la producción del alimento, atraviesa las instancias de distribución y de preparación para llegar definitivamente a la de su consumo. Pero no termina ahí. El paisaje alimentario incluye también un momento de eliminación: todo aquello que sucede con los desechos, con los envases y el mundo de actividades que comienza con la recolección.

Pensar la comida como paisaje implica entonces adentrarnos en un territorio heterogéneo y complejo por el que muchas veces nos movemos de manera automática. ¿Qué lugar le damos a los alimentos en nuestra vida cotidiana? ¿Somos realmente conscientes de lo que ingerimos? ¿Qué formas relacionales establecemos con ese mundo que habitamos y del que nos servimos para existir?

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