Aproximaciones feministas a la lectura cartográfica, por Ciudad del Deseo

Aproximaciones feministas a la lectura cartográfica, por Ciudad del Deseo Día Mundial del Urbanismo 2020

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Lectura feminista de nuestra cartografía histórica

Por invitación del Centro Cultural Kirchner y el Archivo General de la Nación (AGN), la colectiva Ciudad del Deseo hace una lectura crítica de mapas y planos del AGN bajo una mirada feminista. Esto implica desmenuzar una pieza de territorio, reflexionar sobre quiénes piensan y diseñan la ciudad, cómo se experimenta, cómo se toman las decisiones, cuál es el sujeto hegemónico “neutral” desde el que se planifica, qué usos se privilegian sobre cuáles, cuál es la resolución material y a quién favorece. Esta lectura también implica dar cuenta de que el territorio no es una tabula rasa sobre la cual se interviene, sino que condensa diferentes capas de historia y subjetividades.

El mapa fue, desde siempre, una forma de incorporar un mundo nuevo en la mente de quien lo trazaba. El mapa se dibujaba, y con él un mosaico de puntos, líneas, símbolos, sombras y colores agregaba información de aquello que se buscaba representar. Pero la cartografía y los mapas como instrumentos técnicos también comunican mensajes y expresan ideas. La mayoría de nosotrxs usamos mapas en el día a día como herramientas prácticas que nos ayudan a orientarnos. Rara vez reflexionamos sobre las formas en que nuestro uso de estos mapas podría estructurar experiencias del mundo y determinar, hasta cierto punto, relaciones en el espacio a través de su uso, limitando nuestra imaginación y posibilidades de acción. Entender el poder de los mapas nos permite dar cuenta de la relación dialéctica que conllevan sus usos, donde la representación del espacio es también una forma de construirlo.
 
Una cartografía crítica abraza la idea de que los mapas, al igual que otros instrumentos y herramientas discursivas como la palabra escrita, las imágenes o las películas, no están (y no pueden estar) libres de valores o ser neutrales. En los últimos años, la cartografía se ha ido escurriendo del control de las poderosas élites que la han dominado durante varios cientos de años. Estas élites -las grandes casas de mapas de occidente, el estado y, en menor medida, lxs académicxs- se han visto desafiadas por dos desarrollos: la democratización de las herramientas técnicas para producir mapas, y una crítica teórica que sitúa a la cartografía en el medio de las relaciones de poder y, por lo tanto, hace de los mapas no meras herramientas técnicas sino políticas.

El poder de los mapas puede verse en sus distintas escalas. Por ejemplo, el mapa del territorio nacional cumple, entre otras, una función pedagógica de nacionalización de la naturaleza, creando una silueta cartográfica nacional. En la escala urbana, a través de su arquitectura, ordenamiento de calles y paisajes urbanos, los planos nos mostrarán proyecciones de ciudadanía y gobernanza, de ordenamiento social, circulación y jerarquías. Los mapas finalmente nos muestran las relaciones de poder en el espacio de la vida cotidiana. Es en este lenguaje que nos inscribimos para explorar los mapas históricos de Buenos Aires.



Imagen 1: Infografía de producción propia sobre “Plano de la Ciudad de Buenos Aires con la división civil de 12 Juzgados de Paz” por Wenceslao R. Solveyra. 1862. Archivo General de la Nación.


Estos mapas nos dan una pauta de las fuerzas tradicionales que condujeron la consolidación del desarrollo urbano visible de Buenos Aires bajo una mirada triádica:

  • Productiva (que prioriza al puerto como centro de intercambio internacional, como espacio de control y conquista, y que se condice con la trama urbana radial que parte del puerto),
  • Europeizante (una urbanización en torno a un casco colonial tradicional con instituciones religiosas impuestas y organización en torno a ellas y su plaza central),
  • Patriarcal (instituciones dominantes bajo el control de varones profesionales de la oligarquía: fuerzas de seguridad, propiedad privada masculina, autores varones, de origen europeo).
Una crítica no es un proyecto para encontrar fallas, sino un examen de los supuestos de un campo de conocimiento. Su propósito es comprender y sugerir alternativas a las categorías que utilizamos. Estas categorías (es decir, suposiciones y nociones que nos resultan familiares) dan forma al conocimiento a la vez que lo hacen posible. La crítica no busca escapar de las categorías, sino mostrar cómo llegaron a existir y qué otras posibilidades hay.

 

¿Quiénes piensan nuestros territorios?



Imagen 2: Collage de producción propia basado en el análisis de mapas de la Ciudad de Buenos Aires comprendidos en el período 1709-1860 brindados por el Archivo General de la Nación.

 
De los 32 mapas que recibimos, 19 de ellos estaban dibujados, distribuidos, o autorizados por varones, en su mayoría, profesionales. Lo que nos dicen los mapas a través de su autoría es interesante. Devela el sujeto social que produce la información y nos brinda pistas para reconocer el lugar relegado de esta producción por parte de otras identidades, haciendo a un lado puntos de interés y tapando otras dinámicas territoriales. También deja al descubierto un dificultoso acceso al poder político y a la propiedad de la tierra, manifestando un borramiento efectivo en el proceso de constitución de la ciudad.

 

¿Cómo se organizan las ciudades? ¿Qué información se decide mostrar y resaltar?



Imagen 3: Infografía de producción propia sobre el mapa “Demostración de la Ciudad de Buenos Aires situada en la Costa Occidental del Río de la Plata”.
1792. Archivo General de la Nación.

 
A partir de las Leyes de Indias se impuso la lógica de la fundación de ciudades según un trazado geométrico implantado sobre el territorio. La ciudad se organiza a partir de un fuerte, desde donde se despliega el trazado en damero y se ubican las iglesias y conventos. Los mapas reflejan las instituciones y elementos organizadores del espacio urbano, y también los mecanismos de apropiación y repartición del territorio en manos de los conquistadores. La arquitectura que se representa es aquella que impone orden y control: las propiedades privadas masculinas, las instituciones eclesiásticas, las divisiones policiales y parroquiales, los hitos, nombres de calles y de barrios con nombres europeos provenientes de la conquista (personal militar, nombres de batallas, etc).
 
La historia de la cartografía nos ha mostrado su carácter performativo, disciplinario y no solo de representación. Hoy hay un acuerdo en que los mapas reflejan y perpetúan las relaciones de poder, y la mayoría de las veces están orientados a los intereses de los grupos dominantes. Los mapas también estructuran y limitan nuestro conocimiento del paisaje, afectando nuestra percepción de lo que es importante, los tamaños relativos y las relaciones entre los objetos y espacios, las personas y sus historias, la posibilidad de movimiento o una falsa inmovilidad.

 

¿Cómo se grafica y se muestra la información?



Imagen 4: Infografía de producción propia sobre el mapa “Planta de la Ciudad de Buenos Aires con su castillo, terrenos y parte de Río de la Plata que le coresponde, delimitado por Joseph Bermudez”. Año estimado: 1709. Archivo General de la Nación.

 
La ciudad se organiza a partir de un fuerte y, fundamentalmente, sobre un río y una red de arroyos que convergen en el Río de la Plata. El plano es sustituido por un elemento híbrido que cruza al plano con el mapa. Se utilizan distintas técnicas gráficas para poder reflejar distintos niveles de complejidad de la información. El fuerte se destaca representado a mayor escala, superpuesto a la traza de la ciudad donde se muestran las instituciones de poder y control con otra técnica de dibujo; los barcos y botes dan cuenta de la profundidad y el comportamiento del Río entendido como un espacio de defensa y de poder; como un proyecto extractivo y productivo.

 

¿Qué dicen los trazados respecto al vínculo con el territorio natural?



Imagen 5: Collage de producción propia basado en el trabajo de mapas de la Ciudad de Buenos Aires comprendidos entre los períodos 1709-1860 brindados por el Archivo General de la Nación.

 
Como vimos, los planos no sólo describen al sitio sino que también imponen una geometría ortogonal, negando tanto a las sociedades previas como al territorio, con su hidrografía, sus accidentes geográficos y desniveles.
 
La irregularidad de la naturaleza molesta. Aun cuando la cercanía a fuentes de agua dulce es beneficiosa para el desarrollo de una población, el fenómeno de inundabilidad expone reglas de convivencia más explícitas debido a la presencia manifiesta y permanente del río, a la vista de todos. Buenos Aires decidió tapar y obturar esta presencia. El cauce meandroso de los arroyos pronto será rectificado y entubado para construir nuevas calles y autopistas.
 
El proceso de antropización de la costa de la Ciudad de Buenos Aires es el resultado de una superposición de lógicas de la ciudad capitalista desde sus inicios históricos e institucionales. El olvido selectivo de determinados usos y la promoción de funciones productivas, logísticas y de especulación son un ejemplo de la avasallante producción patriarcal de la ciudad.
 
El urbanismo feminista propone replantear los puntos de partida desde donde se piensa el territorio, analizando los supuestos implícitos y develando que dicho ejercicio de poder sobre las poblaciones y naturaleza no ha sido neutral. Desde la epistemología feminista se plantea que existe una negación del territorio cuerpo como aquel que es conquistado en primera instancia. En la cartografía analizada, reconocemos que la explicitación de ciertos usos por sobre otros y la omisión de la población existente dan cuenta de un paradigma que no pone el foco en las personas que habitan el territorio. El ejercicio cartográfico se reduce a una expresión de dominación del proto sistema capitalista patriarcal para garantizar los flujos que puedan favorecer al despliegue de los dispositivos de poder.

 

¿A qué ciudad queremos volver? Lecturas feministas del territorio

Hay muchos modos de llevar adelante una cartografía crítica. Revisar mapas históricos es una de ellas. Nuestra intención es usar el análisis histórico para cuestionar la configuración urbana actual. Las voces hegemónicas del pasado (encarnadas en personas e instituciones, prácticas y leyes) se materializaron en decisiones que consolidaron una ciudad que le dio la espalda a su río, y que hoy sigue “ganándole” terreno para construir, renegando la existencia de su costa y sus humedales.
 
Abrir espacios en una gesta colectiva es el modo de hacer de los feminismos. La ciudad a la que queremos volver es aquella que hacemos entre todxs, la que nos permita desplegar subjetividades alternativas y amorosas que excedan la estructura simbólica previa y el ordenamiento socio-espacial desigual y opresor. Aquella ciudad que nos permita albergar lo plural, soltándole la mano al universal masculino y al binarismo encerrante. Para eso nos toca releer el mapa y el territorio. Mediante intervenciones gráficas señalamos las ausencias y las omisiones, los silencios y las violencias. También proponemos nuevas miradas: mapear y mirar en plural redibuja y abre otras posibilidades. Otras cartografías pueden hacer foco en los espacios vividos, habitados, con las experiencias plasmadas de distintas personas y de su agencia para modificar su entorno. El ejercicio es pensar desde el feminismo un lugar otro y otras formas de expresarlo, para mirar hacia adelante con horizontes para los que aún no hay mapas.

 

Para seguir leyendo

Civeira, Martín (2020). Arroyos de la Ciudad de Buenos Aires. Enterrados, pero vivos. Segunda parte. Disponible en https://www.researchgate.net/publication/339181735_Arroyos_de_la_Ciudad_de_Buenos_Aires_Enterrados_pero_vivos_Segunda_parte

De Estrada, María (2016). O te mapeás o te mapean. El papel del mapa en la geografía.

Lois, Carla (2009). "Imagen cartográfica e imaginarios geográficos; los lugares y las formas de los mapas en nuestra cultura visual". Scripta Nova. vol. XIII (298).

Lombardi, Roberto (2020). Clase teórica 2: Forma urbana: notación. Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=IcutXcAujQs

Moisset, Inés y Quiroga, Carolina (2019). Nuestras Arquitectas. Re-mapeo y nuevas cartografías. Disponible en https://undiaunaarquitecta2.files.wordpress.com/2020/04/nuestras-arquitectas_buenos-aires-1_moisset-quiroga.pdf?utm_medium=website&utm_source=plataformaarquitectura.cl

Muxi Martínez, Zaida (2019). Mujeres, casas y ciudades. Dpr. Barcelona.

Rivera Cusicanqui, Silvia (2018). Un mundo ch`ixi es posible. Ensayos desde un presente en crisis. Tinta Limón Ediciones.


Acerca de Ciudad del Deseo

Ciudad del Deseo es una colectiva formada al calor del #8M de 2019 en Buenos Aires que reúne a un grupo de personas con distintas trayectorias profesionales y militantes que trabajan alrededor de la ciudad desde su dimensión física, política y simbólica en clave feminista.​ Así, en un marco de espectacular efervescencia transfeminista que ha estallado cada uno de los ámbitos de la vida (la economía, la educación, el mundo del trabajo, la salud, la academia, etc), la ciudad –como construcción social– no puede quedar fuera de esta pelea. Con miras a disputar sentido y potenciar transformaciones concretas, se busca visibilizar la dimensión espacial de la vida cotidiana y las prácticas sociales que se desarrollan en contextos urbanos por parte de las mujeres y disidencias.
Ver más en https://www.ciudaddeldeseo.com/

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