Pensando en las infancias: Experiencias y recorridos

Pensando en las infancias: Experiencias y recorridos Testimonios de tres integrantes de Abuelas de Plaza de Mayo

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Narraciones de Adriana Metz, Miguel Santucho y Lorena Battistiol

Con el proyecto Pensando en las infancias: Experiencias y recorridos, el Centro Cultural Kirchner se une con Abuelas de Plaza de Mayo. Tres integrantes de la agrupación cuyas madres fueron desaparecidas durante la última dictadura militar comparten historias de sus infancias.
 
Las narraciones de Adriana Metz, Miguel Santucho y Lorena Battistiol nos acercan imágenes, vivencias y representaciones del mundo desde esas infancias en el exilio, de crianzas por abuelas, abuelos o familiares cercanos, de cambios de geografías; y también de juego, de ternura, esperanza y experiencias.
 
Aquellos niños y niñas, hoy personas adultas, nunca dejaron de buscar a sus hermanos y hermanas nacidos en cautiverio, ni de defender a la identidad como derecho.

Adriana Metz
Miguel Santucho
Lorena Battistiol

Acerca de Adriana Metz

“Mi nombre es Adriana Elisa Metz. Nací en Bahía Blanca en 1975, mi papá se llamaba Raúl y mi mamá Graciela. Ellos fueron secuestrados en diciembre de 1976 y yo fui entregada a mis abuelos paternos. Hoy vivo en Mar del Plata con mis dos hijos, dos perras, un gato y tres patas. Y formo parte de Abuelas de Plaza de Mayo”.

Acerca de Miguel Santucho

Miguel “Tano” Santucho es hijo de Julio Santucho y Cristina Navajas, militantes del PRT-ERP. Cristina fue secuestra con dos meses de embarazo, junto a sus hijos Camilo y Miguel. Los niños fueron entregados a su familia y luego se encontraron con su papá en el exilio. Miguel volvió a la Argentina siendo adolescente, y desde entonces busca a su hermano o hermana nacido durante el cautiverio de su madre, que continúa desaparecida.
 

Acerca de Lorena Battistiol

“Mi nombre es Selva Lorena Battistiol y nací en San Isidro en 1976. Mi papá se llamaba Egidio y mi mamá Juana Matilde. Ellos fueron secuestrados en agosto de 1977. Junto a mi hermana mayor, Flavia, fuimos dejadas en la casa de una vecina y, luego, entregadas a nuestros abuelos maternos. Mi mamá, embarazada de seis meses, y mi papá fueron llevados a Campo de Mayo. Hoy vivo en Carapachay, una localidad del Gran Buenos Aires, junto a mi marido y dos hijes, Kiara, de 13, y Juan, de 11, nuestro perro Simón y nuestres gatites Tana y Benito. Soy parte de la Comisión Directiva de Abuelas de Plaza de Mayo.”

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