Vibraphonissimo

Vibraphonissimo Piazzolla 25 años - Sábado 11 de marzo, 18h - Sala Argentina

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Reconstruyen y recrean un material formidable de Piazzolla y Gary Burton

Nicolás Enrich (bandoneón), Sebastián Prusak (violín), Tomás Falasca (contrabajo), Jorge Kohan (guitarra), Cristian Zárate (piano) y Fabián Keoroglanian (vibráfono) presentarán un material legendario. En el escenario de la Sala Argentina se podrá escuchar, nuevamente en vivo, Vibraphonissimo, la música grabada por Astor Piazzolla y Gary Burton en 1986, cuando tocaron juntos en el Festival de Jazz de Montreux, en Suiza.
 
Las entradas para el concierto son gratuitas y se pueden retirar a partir del martes 7 de marzo, de 12 a 18, en Sarmiento 151, hasta agotar la capacidad de la sala. También se podrán reservar por internet, desde esta misma página.

Luego del legendario encuentro en el festival suizo de Montreux, hace ya más de tres décadas, los temas que tocaron Astor Piazzolla y Gary Burton no volvieron a ser interpretados en vivo ni grabados en estudio, ni siquiera cuando Burton visitó la Argentina en los años noventa y convocó a una formación de tango para acompañarlo. Por eso, esta reconstrucción del trabajo de ambos músicos –presentada en 2016 por esta misma formación en el CCK– tiene un enorme valor histórico.

Acerca de Vibraphonissimo

El proyecto Vibraphonissimo surgió en julio de 2015: Nicolás Enrich, Fabián Keoroglanian y Sebastián Prusak comenzaron a trabajar con estas composiciones, a partir de unas primeras desgrabaciones del encuentro de Astor Piazzolla y Gary Burton en el Festival de Jazz de Montreux, en 1986. La primera consigna fue la recuperación de la música escrita, ya que se trataba de un material inexistente (al menos en soporte escrito), pero de enorme valor musical, simbólico y cultural. La desgrabación, realizada minuciosamente por Nicolás Enrich, incluyó la transcripción de todas las partes individuales, la conformación de la partitura general y la búsqueda de los espacios para la improvisación, el fraseo y los detalles del vivo.
 
Se trata de un material inédito, con un repertorio de siete composiciones, seis originales para esta suite –“Milonga is coming”, “Laura´s dream”, “Vibraphonissimo”, “New Tango”, “Littlte Italy 1930”, “Operación tango”– y un arreglo de “La muerte del ángel”, que incluye vibráfono. La música está escrita para quinteto de tango, la formación emblemática de Astor: bandoneón, violín, contrabajo, piano y guitarra eléctrica y, como invitado, vibráfono solista.
 
La idea del proyecto Vibraphonissimo es estrenar este material en la Argentina y luego llevarlo por el mundo. Como parte de las actividades, se grabará un disco en estudio y quedará un registro audiovisual del material, en el que participarán algunos de los actores originales dejando su testimonio acerca de este repertorio y el proceso de trabajo.

Acerca de Astor Piazzolla

Astor Piazzolla nace el 11 de marzo de 1921 en Mar del Plata. En 1925 su familia se radica en Nueva York, donde Astor vive hasta sus quince años. En la ciudad norteamericana obtiene de manos de su padre su primer bandoneón, y estudia el instrumento con Andrés D’Aquila. Conoce a Carlos Gardel, y tiene un pequeño papel en la película El día que me quieras (1935).

Con el regreso de su familia al país, en 1936, Piazzolla pasa a integrar varias orquestas; en 1939 se incorpora a la fila de bandoneones de Aníbal Troilo y luego se convierte en arreglador de esa formación. En paralelo, estudia con Alberto Ginastera y Raúl Spivak, y en 1942 se casa con Dedé Wolff, con quien tiene dos hijos, Diana y Daniel. Sus arreglos, poco indicados para el baile tal como entonces se practicaba en los salones porteños, comienzan a ser demasiado complejos para el gusto de Pichuco, de manera que en 1944 Piazzolla abandona la formación y pasa a dirigir a la orquesta que acompaña al cantor Francisco Fiorentino. La sociedad musical con Fiorentino duró dos años, pero el corto tiempo alcanzó para registrar notables versiones de“Viejo ciego” y “Volvió una noche”, entre otros.

En 1946 forma su propia orquesta, con la cual graba treinta temas, incluyendo obras como “Taconeando”, “La rayuela” y “El recodo”, así como también cinco composiciones originales. A partir de este momento crece la veta compositiva de Piazzolla, y obras como “Para lucirse”, “Contratiempo” y “Triunfal” pasan a integrar el repertorio de orquestas como las de Troilo, Francini-Pontier, Osvaldo Fresedo, entre otras.

En 1949, Piazzolla decide disolver su orquesta y se aleja por un tiempo del tango. En Bartók, Stravinsky, músicos de jazz y otros sonidos, el talento de 28 años comienza a buscar su personalidad musical. Abandona el bandoneón y comienza a estudiar dirección orquestal. En 1953, su obra Buenos Aires (tres movimientos sinfónicos) gana el primer premio en el concurso Fabien Sevitzky y genera un intenso debate entre el público por la incorporación del bandoneón a la formación orquestal.

Becado por el Conservatorio de París, en 1954 se traslada a Francia para estudiar música con la compositora y célebre pedagoga Nadia Boulanger, quien, según palabras de Astor, lo persuade de no dejar el bandoneón y el tango, y le pide “no abandonar nunca al verdadero Piazzolla”. De esta manera, el músico sigue su consejo y graba dieciséis temas, acompañado por la Orquesta de la Ópera de París y el pianista Martial Solal. Así nació, entre otros, el tango “Nonino” (antecedente de “Adiós Nonino”), y otras piezas como “Marrón y azul” y “Chau París”.

Ya de regreso en la Argentina, Piazzolla forma dos conjuntos: por un lado, una orquesta de bandoneón y cuerdas; por otro, el Octeto Buenos Aires. Con músicos de gran nivel y una formación de bandoneones, violines, contrabajo, cello y guitarra eléctrica, el Octeto sella el inicio del tango contemporáneo, con un estilo rupturista marcado por las innovaciones compositivas e interpretativas que se alejan del modelo clásico de orquesta típica, del cantor y del bailarín. El conjunto graba solo dos discos, hasta su disolución en 1958.

Piazzolla viaja entonces a Nueva York, donde experimenta con el tango-jazz, y en 1960 vuelve a Buenos Aires para formar el Quinteto Nuevo Tango, que sería una de sus formaciones emblemáticas. Graba numerosas composiciones originales, como “Adiós Nonino”, “Decarísimo”, “Introducción al ángel”, “Muerte del ángel” y muchas otras.

En 1965 registra dos importantes álbumes: Piazzolla en el Philharmonic Hall de Nueva York y El tango (a partir de los poemas de Jorge Luis Borges, y con la voz de Edmundo Rivero). La operita María de Buenos Aires, de 1968, es fruto de su sociedad creativa con Horacio Ferrer, con quien compuso, entre muchos temas, “Balada para mi muerte”, “La Bicicleta Blanca”  y “Chiquilín de bachín”. La pieza más popular del binomio es “Balada para un loco”, con la voz de Amelita Baltar, que vende 250 mil unidades en poco tiempo. En los años siguientes, Piazzolla registra el LP Concierto para Quinteto, y en 1972 forma el Conjunto 9, con el cual edita Música contemporánea de la Ciudad de Buenos Aires.

Al tiempo, se instala en Italia, donde da a conocer obras como “Libertango” y el disco Reunión cumbre (grabado con el saxofonista Gerry Mulligan y una orquesta de músicos italianos) y, a mediados de la década del setenta, tras la muerte de su gran maestro Aníbal Troilo, le dedica un disco entero, titulado Suite Troileana. También escribe una serie de obras para el Mundial de Fútbol disputado en Argentina en 1978. Desde entonces, Astor se une a grandes músicos internacionales como Gary Burton, se convierte en una figura de culto en festivales de jazz y sus formaciones adquieren en los años ochenta un enorme reconocimiento internacional, que tiene un punto culminante en el concierto realizado en el Central Park de Nueva York en 1987 con un quinteto integrado por Pablo Ziegler en piano, Fernando Suárez Paz en violín, Horacio Malvicino en guitarra y Héctor Console en bajo. La presentación queda registrada en un álbum, con temas como “Verano porteño”, “Lunfardo”, “Adiós Nonino”, “Contrabajísimo” y otros.

En agosto de 1990, mientras se encontraba en la ciudad de París, sufre una trombosis cerebral y muere en Buenos Aires el 4 de julio de 1992. Deja un poderoso legado de más de mil temas, bandas de sonido para cuarenta películas y una influencia musical que se hace notar en músicos de tango de las siguientes generaciones, y que abarca homenajes de figuras de otros géneros y países como Yo-Yo Ma, Kronos Quartet, Gidon Kremer y Al Di Meola, entre muchos otros.

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