“Todo dice: enarbolar”, variaciones poéticas en torno a la obra de Aldo Oliva

“Todo dice: enarbolar”, variaciones poéticas en torno a la obra de Aldo Oliva Año del General Manuel Belgrano

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Textos inéditos de cinco poetas argentinos

“Ese General Belgrano” es el poema que da título al último libro que Aldo Oliva publicó en vida. En sus versos se enlazan poesía e historia para complejizar la figura del héroe. Convocados por el Centro Cultural Kirchner, y con prólogo de Osvaldo Aguirre, los poetas Gabby de Cicco, Alejandra Mendez Bujonok, Cristian Molina y Tin Roda se reúnen alrededor de estos versos, de su autor, y también de la figura de Manuel Belgrano, para pensar e imaginar otras banderas, igual de nuestras. Las banderas que hoy nos agrupan, abrazan e identifican. A 200 años de la muerte de Belgrano y 20 del fallecimiento de Aldo Oliva, una exploración poética sobre la dimensión simbólica de una fundación.

Cristian Wachi Molina
Alejandra Mendez Bujonok
Gabby de Cicco
Tin Roda
Osvaldo Aguirre

Poesía Ya! es un movimiento poético que nos incluye a todes. En este ciclo la lectura es la protagonista: afirmamos con nuestras voces y nuestras lecturas que leer un poema es tan importante como escribirlo. Leer en voz alta y en comunidad lectora es un horizonte creativo, una forma poética fuera del libro que crean los libros con sus lectores.

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Prólogo, por Osvaldo Aguirre

"Yo, a quien llamaron
General; mi fe; mis pocas lecturas,
todo, dice: ENARBOLAR:
que se alce el trapo:
y se elevó la yesca.
"

En su casa, a la luz de una vela, el joven Manuel Belgrano lee un libro de economía. El momento corresponde a su época como secretario del Consulado de Comercio y el texto es Del origen y de los progresos de una ciencia nueva, de Dupont de Nemours. El cuadro inicial de “Ese General Belgrano”, el poema de Aldo Oliva, pone el foco en esa escena, en la interpretación que construye el personaje, en el núcleo de sentido configurado entonces como aquello que contiene un proyecto político y un drama personal: “Intentar generar la matriz de un país / cuando solo puedo escribir: tal es el caso”.

“Ese General Belgrano” introduce entonces la Historia a partir de una escena de traducción. Es un aspecto central en la poética de Oliva: la escritura como traducción en el sentido de reelaboración de la voz de otro. El poema no disimula la operación, al contrario, la exhibe también en los extractos que incorpora de la correspondencia entre Belgrano, Rivadavia y Pueyrredón, y hasta la enfatiza en el final, a través de una doble cita de Macedonio Fernández y Cesare Pavese subrayada en itálica y en mayúsculas. La traducción –y la práctica de la escritura como trabajo manual– está en lo que Oliva reconoce como su episodio de iniciación, en la adolescencia, cuando le regalan una resma de papel y se pone a copiar poemas de Rubén Darío: “Ya está, lo escribí yo”, dice, al terminar. César en Dyrrachium, el poema que inaugura su obra, articula a la vez un díptico entre una traducción “fragmentaria y relativamente libre” de la Farsalia de Lucano y el poema que contiene las “resonancias antropológicas” de esa lectura y “su denotación histórica”.

Belgrano también hace una traducción fragmentaria en el poema de Oliva. El texto que cita e interroga refiere al modo en que la propiedad territorial fundamenta para el economista francés la propiedad de los bienes y su distribución. Es un concepto del protoliberalismo (el libro de Dupont de Nemours es de 1768; en 1776 se publica el dogma, La riqueza de las naciones, de Adam Smith) y Oliva indaga en él la operación ideológica, “las marañas del poder” que lo naturalizan, y la posibilidad de desarticulación que implica al respecto la escritura poética. Oliva solía plantear que la producción de bienes y la producción poética responden a un mismo impulso, la satisfacción de necesidades, y que en esa dirección la poesía, constituyéndose más allá de la coerción social y del trabajo alienado, apunta al mismo objeto que la política, una forma de resolución de esas necesidades y sus ordenamientos.

La Historia es desde su perspectiva un género literario, pero no para aligerar a los hechos de su carga conflictiva ni para volverlos “accesibles” sino para proceder a una reformulación que los instala en el presente; “Ese General Belgrano” tampoco es “histórico” en el sentido de ambientarse en una época determinada o de entretenerse con lo episódico, o con la gesta. Oliva rechaza “la certeza ilustre del discurso histórico”, lo que le interesa es el movimiento del pasado, el modo en que algo de aquellos hechos atraviesa el presente y se proyecta al futuro, sus valores profundos, lo que permanece como sustrato y como conflicto en curso.

El poema dedicado a Belgrano está compuesto por cuatro “cuadros” y tres “movimientos” que aluden de modo discontinuo a distintos momentos de la biografía del personaje. La reformulación de la materia histórica está señalada desde el título: “Ese General Belgrano” supone en principio un extrañamiento, refiere a un otro en el que el propio Belgrano no se reconoce, porque fue llamado general por otros, por el poder de Buenos Aires con el cual se encuentra en una tensión creciente; y en la reasunción que hace Oliva, “Ese General Belgrano” pasa a ceñir una figura reactiva, la encarnación de una utopía vigente.

Oliva publicó “Ese General Belgrano” con el libro homónimo a mediados de 2000, poco antes de su muerte. En la presentación realizada en Rosario, David Viñas leyó el poema en clave generacional, como extensión de la militancia que compartieron con Oliva en el Movimiento de Liberación Nacional, entre 1959 y 1969: “Hemos fracasado –dijo Viñas–. Pero uno se pregunta a continuación: ¿lo contrario, qué es? ¿Es literatura, el éxito? ¿Quiénes son los exitosos? Nosotros, desde el fracaso, decimos: ¡Eso no va! Hay que pasar a otra cosa. Eso es lo que dice, lo que insinúa el texto de Aldo Oliva. Nos fue mal, no pudimos, como queríamos, asaltar el cielo”. Pero el poema no significa una renuncia. Su actualidad está además connotada por el horizonte sobre el que se proyecta. La creación de la bandera, dice Oliva, es “la desobediencia debida” y entonces se inscribe en la trama de los conflictos políticos del presente; y más todavía cuando la enseña que manda a izar a Belgrano es, como agrega el poema, una “bandera prohibida”, un “trapo”, es decir, una divisa subversiva, insurgente, aquello que el poder ha aplastado a través de la historia.

La bandera de Belgrano, su alzamiento, es “yesca, alimento que nutre”, aun cuando se levante delante de una tropa de paisanos no muy distinta de los “cuchilleros” que French lleva a la Plaza de Mayo. “Buscamos, una palabra que abriera, / como una madre, su fecundidad; / y, quizá torpemente, hallamos Patria”, escribe Oliva, con la voz de Belgrano. En la perspectiva del poema –en la visión de Belgrano, y visión es para Oliva la mirada encendida por el deseo– el proyecto de la Revolución quedó inconcluso y por eso la última palabra del poema es una imprecación: “Patria inexistente”. Ese General Belgrano, el que apunta Oliva, es el de la derrota y el de la desobediencia. Pero en la palabra derrota resuena el doble sentido de caída y de camino, dirección, de donde además surge la idea de “derrotero de sentido”, el movimiento de significación que persigue la escritura, la simiente de una rebelión.


Osvaldo Aguirre nació en Colón, Buenos Aires, en 1964. Publicó, entre otros, los libros de poesía Las vueltas del camino (1992), Lengua natal (2007) y El campo (2014); las novelas La deriva (1996), Los indeseables (2008), Todos mienten (2009), El novato (2011), Escuela de detectives (2014) y Leyenda negra (2020); las investigaciones Historias de la mafia en la Argentina (2000); La conexión latina (2008); Ingallinella, un hombre (2015), Enigmas de la crónica policial (2016) y La oscuridad dentro de mí. El relato femicida (2018); los libros de cuentos Rocanrol (2006), Notas en un diario (2006, 2019) y El año del dragón (2011). Compiló y anotó la Obra periodística de Francisco Urondo (2013), Correspondencia Mario Levrero-Francisco Gandolfo (2015), La vanguardia perdida. El humor de los 60 en 4 patas, Gregorio y La Hipotenusa (2016) y Les presentamos a R. J. Walsh (2018). En 2019 obtuvo el Premio de Poesía “José Pedroni” por el libro 1864 (en prensa).

 

"En un principio fue la imagen, doliente
en las esquivas oscilaciones de la visión.
Era, entonces, caso de cercar el foco, que, 
a través de la ventana, insinuaba una
semiluz vacilante, en la esfera exterior,
renuente por la tenacidad de la tiniebla.
Era, entonces, la ocasión temeraria
de translucir esas viejas paredes
dinásticas, quizá, de las escasas
mutaciones urbanas del coloniaje.
"

Poemas

Cristian Molina

Poema bandera

Preguntás con los ojos achinados de dicha, amiga
mientras miramos la bandera que flamea
deshilachada y feroz 
en la punta de un edificio inmenso
custodiado por gárgolas tiesas
bajo un cielo que la confunde 
con una transparencia del paisaje

cuál sería la bandera
del gordo al que obligaron a adelgazar tantas veces
y él seguía con su impulso obstinado
sin dejarse doblegar
corría y comía
retroalimentando un deseo 
que le sudaba en la boca 
mientras en el parque 
donde los loros anidan en los eucaliptos
miraba las aureolas de luz entre las sombras
que le narraban historias de amor

cuál sería, amiga
la del nene hijo de la violencia
en el ranchito de un pueblo
que apenas si conoce el trigo
como alimento básico de la llanura
y el moretón en los brazos pómulos o labios
de todas sus madres
obligadas a trapear con cloro
el vómito alcoholizado 
de los Martín Fierro que payaban
su rol de padres con puñal en mano

cuál, amiga
la del puto expulsado a las ciudades
donde besó al hombre de ojos verdes
con el que corrieron tomados de la mano
por la barranca de un río en que las mojarras
nadan en las iridiscencias de un cielo brillante
¿y la de todxs lxs putxs
que hicimos la variación de una historia común
en los parques y en los subtes
en los bultos de los machos escondiendo su deseo

cuál

la de ese puto poeta que escribía poemas de puto 
al que los varones de tan varones
le planteaban objeciones
si a quién le iba a interesar eso tan menor
mientras ellos escribían a su amada
con un velo de virgen o una concha exagerada
en chamuyos de tangueros
esos varones tan capos
a quienes no les hizo caso
pero que le siguen indicando cómo 
ahora que los tiempos no son aquellos que ayer nomás decían
para dejar en segundo plano todo el vértigo de la putez
imitando su voz o la de los próceres de la poesía
alcanza        
así nos dicen
sus banderas
que no son las nuestras

por eso
amiga, cuál sería esa 
de las derrotas 
sin victorias ligadas al poder de las armas o las ideas
enterrada y carcomida por el viento
o en el barro sin auras celestiales
una bandera perdida
una vencida
una de la mugre
de las manchas
sin cadáveres
o como pide Elvira*
“disuelta      anónima     encubierta”
tan linda como un beso de sorpresa
en una disco donde la música vibra
y excita los cuerpos hasta la exageración
y después desaparece entre la muchedumbre
y es todxs y  ningunx
un beso elevado en el puño
flameando colectivamente
que nos emocione en las notas musicales de la noche
oscuro como una estrella fugaz que cae en la tierra
o una bengala que se apaga
una bandera beso en tu cara, la mía y la de ellxs
sin abanderadxs que la icen a la cima de la nadería
pero que recordemos para siempre

a esa, amiga
a veces creo haberla visto colgar de los balcones 
en las protestas donde nos jugábamos el futuro
apareció inmensa en medio de la calle
cuando la agitaba la comunidad trans 
o en el rostro con glitter de las que como vos 
se pintan pañuelitos verdes o un arcoíris que embellece la tormenta
a veces, en la mano extendida del mendigo en la puerta de un supermercado
en las lechuzas con wiphalas de lxs niñxs toba
en la plaza de Rosario montada sobre San Martín en la medianoche del 2001
en la del Perú rodeado de flores
en la de Chile aterrorizado por edificios militares
en el Pan de azúcar extendido sobre le mar turquesa lleno de barcazas
en Leiden flotando en los canales con irupés congelados
ahí estaba, amiga
pero luego se esfumaba
como esas burbujitas de jabón que estallan lo invisible

por eso, cuál sería la bandera, amiga
me preguntás para que no pare de preguntarme
hasta que debajo de nuestros pies vemos atónitxs
una lombriz inmensa y brillosa
que se hunde en las junturas de los mosaicos
buscando sin descanso 
un pedazo de tierra para vivir 
y nos abrazamos como nunca lo hicimos
casi como si ahí 
en esa cuerpa
en ese acto
casi
estuvieran todas las banderas 

que nos importan. 

* Elvira Hernández, poeta chilena, autora del poema “La Bandera de Chile”


Cristian Wachi Molina nació en Leones, Córdoba, en 1981. Actualmente vive en Rosario. Como puede, escribe e investiga literatura. Es docente en la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR. Le encanta reseñar cualquier cosa y participar en ciclos de lectura, festivales, muestras y antologías. Cada tanto, performatea algo; a veces le sale bien, otras, no y le encanta ser inconstante y desparejo en todo. Incluso desprolijo. Imprevisible más todavía cuando surge. Ha publicado los siguientes libros: Gerarda, la mutante (2019), Machos de Campo (2017), Sus bellos ojos que tanto odiaré (2017), Wachi book (2014), Un pequeño mundo enfermo (2014), Relatos de mercado en el Cono Sur (2013), Blog (2012). Actualmente trabaja en la edición de La Juanita (Baltasara Editora) y Poesía Molotov (Le Pecore Nere). Lxs ama a todxs cuando quiere.
 

Alejandra Mendez Bujonok

En bandadas

A una herida
sucede otra.
A cada herida
un vendaje
Estela Figueroa
 
A vos te canto, mientras estallan múltiples sombras 
de la que estabas llena en racimos goteantes
como las ramas que se queman en los brazos
de Anahí, corazón de nuestro murmullo 
entre las hojas que se vuelven grito
verdinegro multiarcoíris se recuperan 
de un golpe, de otro, otro, en bandadas
 horneras suben y bailan, suben
 los alonsitos del aire. Albañiles 
que levantan la casa en la que vamos a entrar.
A vos te canto, materia en movimiento sublime
que sea victoria, siempre, que sea victoria,
que sean soplo de lluvia blanca
sobre un cielo de brote calmo,
que sean sol de mediodía
sobre un cielo de brote calmo.


Alejandra Mendez Bujonok nació en San Cristóbal, Santa Fe, y vive en Rosario. Estudió psicología en la UNR. Es escritora y productora cultural. Coordinó los ciclos de lecturas Poesía en los Bares, Poetas que leen a otros Poetas, Poetas del Tercer Mundo y las trasnoches del FIPR (Festival Internacional de Poesía de Rosario) en 2010 y 2011. Coordina el ciclo de lecturas en la Biblioteca Argentina “Dr. Juan Álvarez” y, junto a la poeta Vicky Lovell, el Área Letras del Complejo Cultural Atlas. Integra numerosas antologías nacionales e internacionales. Publicó los libros de poemas Tarde abedul (2013) y Charlas con Cuchúa (2018).

 

"De ahí: reverdecer o asumir la muerte.
De ahí, la creación de un poema
que lo escriba y lo diga.
De ahí la historia de un poema
sin historia. De ahí la grandeza
de los que abdicaron de la Grandeza.
"

 

Tin Roda


Voy a la escuela
en un día húmedo
que me congela los huesos
 
Hoy me toca
izar la bandera
mientras miro un punto
fijo en el mástil
 
Después sigue la clase de ética
con un profesor que cree
que ciertas ideologías
 
son virus que se curan solos
a medida que uno crece
y va formando una familia
 
Mientras tiro de la polea
y el símbolo sube
el profesor me mira, vigilante
 
Sonrío
porque sé que su clase de ética
no sirve para bordar un cielo
ni para cantar un ala
del color del mar


Martín Roda nació en Gualeguaychú, Entre Ríos, en 1995. Es egresado de la Escuela Normal de Paraná. Actualmente vive en Rosario. Es poeta y profesor de yoga. Tiene estudios en gestión cultural, psicología y antropología sociocultural (UNR). Publicó Carne de Luz (Proyecto Camalote, 2020), forma parte de las antologías (Di)sentires (Turba, 2015) y La Lira Marica (Saraza, 2020) e integra la colección Tres poemas de Ediciones Arroyo.
 

Gabby De Cicco


Hay veces que tu lengua
parece cortada por astillas de vidrio
al intentar decir lx que se escapa
del binarismo.

Lx no binarie se te atora
como una especie de coágulo
al fondo de la garganta, y tartamudeás
que es imposible nombrarme, nombrarnos,
porque cuesta tragar ese sorbo afilado.

Te pusiste a pensar por un segundo, apenas,
apenas por un instante, que somos personas 
a quienes les negás la existencia
en esta lengua, que parece, compartimos.

No es un pedazo de llanta reventada
ni una porción de torta
ni una curita usada
quien te pide que le nombres
como elle quiera.

“Lo no binario” no es solo un concepto.
Somos carne y huesos. Somos voces
que ya no nos callamos. 
Somos sangre, parecida a la que tiene 
tu lengua.

Somos lo que corta, lo que te hace dudar,
quizá aprender a amar de otra manera. Espero
que eso sea posible.

Nos hacés invisible, no lo somos.
Intentan mandarnos de nuevo a un closet
que no es nuestro, y nos negamos a aceptarlo.

Quizá sigas mordiendo vidrios por un rato.
Somos el vidrio.
Por eso, no nos disculpamos.


Gabby De Cicco nació en Rosario, Santa Fe, Argentina, en 1965. Su lema es Lo personal-poético es político, y se describe como unx poeta no binarie lesbo feminista intersex. Publicó siete libros de poemas: Bebo de mis manos el delirio (1987), Jazz me blues (1989), La duración (1994), Diario de estos días (1998), Queerland (2011), La tierra de los mil caballos (2016) y Transgénica - Obra reunida (2019). Publicó artículos en numerosos medios. Coordina talleres y clínicas de escritura y lectura de poesía, y de comunicación feminista. Participó en varios proyectos culturales y de militancia lésbico feminista. En 1985 creó Spectrum Ediciones y dirigió la revista literaria Rayuela (1985-1989). En 2000 cofundó, junto a Irene Ocampo, RIMA - Red Informativa de Mujeres de Argentina, y en 2005 crearon Hipólita Ediciones. En radio hizo los programas El infierno musical, Thelma y Louise, Con el agua al cuello, y formó parte de Blues MundanoLes impertinentes. Recibió en dos oportunidades el Premio Juana Manso por el trabajo feminista radial y por RIMA. Sus poemas han sido incluidos en antologías y libros colectivos.

 

"Y ahora viajo en esta carroza
fantasmal —negada por la mezquindad
de Aráoz; iluminada por la fraterna
oferencia de Ortiz y Lamadrid—
hacia el ludibrio de la metrópolis del Sur, 
hacia la escoria sombría del poder
y, tal vez, hacia el aroma de
mi último momento. Pero
no eres muerte, quien por nombre de misterio,
pueda a mi mente hacer pálida
cual a los cuerpos haces.
VERRÁ LA MORTE E AVRÁ TUOI OCCHI,

Patria inexistente."

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