Reposeras para repensar, de Edgardo Giménez

Reposeras para repensar, de Edgardo Giménez Miércoles a domingos y feriados, de 13 a 20h - Terraza de la Sala Sinfónica

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Selección de obras gráficas estampadas sobre tela “visten” las reposeras de la Terraza

Edgardo Giménez, integrante del mítico Di Tella y autor de memorables diseños para salas y fenómenos culturales porteños, enriquece la experiencia de los visitantes del CCK. Una selección de diez obras de gran impacto visual arman un recorrido gráfico por la trayectoria del artista sobre las lonas de las reposeras. Se pueden ver desde sus planos de fuerte colorido y formas geométricas, pasando por su particulares diseños de mobiliario, hasta sus lúdicos diseños gráficos pensados para promocionar actividades y eventos culturales en la vía pública. Las cien reposeras de la Terraza de la Sala Sinfónica incluyen obras de momentos clave de su producción, desde los años sesenta hasta hoy.

Acerca de Edgardo Giménez

Edgardo Giménez (Santa Fe, 1942). Artista autodidacta, comenzó trabajando en gráfica publicitaria. En 1964 hizo su primera exposición individual en la Galería Riobóo. Ese mismo año comenzó a concurrir al Premio Ver y Estimar, y participó de las exposiciones La muerte (en la Galería Lirolay) y Objetos 64 (en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires - MAM). Formó la compañía La Siempreviva, junto con Marilú Marini, Dalila Puzzovio, Miguel Ángel Rondano y Carlos Squirru. Participó en las Experiencias Visuales 67 en el Instituto Torcuato Di Tella (ITDT). Desde 1967 realizó escenografías para distintos espectáculos y producciones. En 1970, junto a Marta y Jorge Romero Brest y Raquel Edelman, fundó Fuera de Caja - Centro de Arte para Consumir (Galería Promenade Alvear): sus diseños comprendían objetos de loza, cerámica, madera, vidrio, y papelería. El mismo año diseñó los interiores del departamento de los Romero Brest y el de Federico Klemm.

Desde 1971 dirigió distintos proyectos arquitectónicos en la provincia de Buenos Aires: la casa de los Romero Brest en City Bell, La casa colorada (1976), La casa amarilla (1982) y La casa blanca (1983), en la localidad de Punta Indio. Por su labor en el diseño gráfico fue reconocido en 1977, con el Primer Premio en el Festival Iberoamericano de la Publicidad. Un año más tarde, el proyecto de la casa para Romero Brest integró la muestra del MoMA Transformations in Modem Architecture.

Entre los años 1980 y 1982 se desempeñó como diseñador de la imagen gráfica del Teatro San Martín. Un año más tarde el Teatro Colón le encargó su nueva imagen gráfica e institucional.

Su primera retrospectiva, Edgardo Giménez. Desde el comienzo, se realizó en 1987 en el MAM; expuso pintura, escultura, diseño y arquitectura. En 1997, el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires (MNBA) organizó una retrospectiva de su obra y lo distinguió con el Premio Leonardo. Dos años más tarde recibió una mención del jurado en el Premio Costantini. Para la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad dirigió el área de comunicación visual en la vía pública durante 2000-2004 y 2006-2007. 

Acerca de la obra

Por Marina Oybin

Sobre la imponente Sala Sinfónica del CCK, uno se pregunta cómo capturar la mirada del visitante con otra imagen. Cómo lograr que la retina se aparte de esa arquitectura que desde las alturas deviene hipnótica. A Edgardo Giménez, la gran bestia pop de nuestras pampas, no le resulta difícil.

Las cien reposeras incluyen trabajos de momentos clave de su producción, desde los años sesenta hasta hoy. Uno queda deslumbrado ante esa paleta fulgurante o en otros casos despojada y calma. El conjunto de diseños es un caleidoscopio psicodélico pop que deja sin aliento. Cuesta elegir en qué reposera repensar –y redescubrir– las obras de Giménez.

Algunas composiciones abstractas dan la sensación de movimiento. Está la litografía que el artista hizo para promocionar un espectáculo de danza en 1964 y que hoy integra la colección del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA); hay también un autorretrato de la serie de 38 posters que realizó para promocionar su retrospectiva en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), en 1997. En el diseño para el objeto La hora de tomar el té, inspirado en Alicia en el país de las maravillas, habita un adorable conejo pompón blanco que esconde un as en la taza: es un enigma. Y hay más: mamushkas operadas y una extraña dama chimpancé que monta un esbelto caballo de crines azules. “Creo que el arte tiene que llegar rápidamente a destino: no se trata de entender, sino de lograr una adhesión rápida, sin elucubraciones conceptuales”, dice el artista. 

Autodidacta como muchos artistas pop, Giménez viene del mundo del diseño y de la publicidad, y además compartió agencia con el escritor Pedro Orgambide. El paso por el Centro de Artes Visuales del Instituto Di Tella le dejó huella imborrable. Si bien le fascinó la gráfica de Carlos Distéfano y Rómulo Macció, quiso ir por su propio camino y crear algo radicalmente diferente: logró un lugar destacado con sus diseños de afiches y objetos para uso cotidiano. “¿Por qué son tan geniales?” decía el famoso cartel en Florida y Viamonte donde se veía a Giménez junto a Dalila Puzzovio y Carlos Squirru. Contra el elitismo, buscaban sumar a las muestras a quienes jamás habían pisado una galería. Y lo consiguieron. “En aquella época conocí seres luminosos, entrañables artistas sin obra: una conversación con ellos tenía el mismo efecto que ver una gran obra de arte”, recuerda el artista de esas charlas pantagruélicas. 

Artífice de obras inolvidables, festivas, híper lúdicas, Giménez fue director de arte del Teatro Municipal General San Martín y del Teatro Colón. Diseñó desde su propia ropa, afiches, muebles (como los Gatos secrétaires con cajoneras), peinados cuasi escultóricos, portadas de libros, objetos de uso cotidiano, tapices, serigrafías, pinturas, hasta instalaciones, esculturas–laberinto y escenografías para cine. Hizo casas minimalistas y al tiempo coloridas que parecen salidas de un cuento fantástico. Se destaca la de Romero Brest, cuyos planos integraron la muestra Transformaciones en la arquitectura moderna, en el MoMA.

Giménez se nutrió de la estética de Disney y de las superproducciones cinematográficas de Hollywood. De ahí surge su universo selvático de monos, leones, cebras y panteras. “Siento que la alegría es una manera de estar premiado por el destino y una distinción a la que pocos pueden acceder”, comenta el artista de espíritu irreverente. Jura que su lápida dirá: “Aquí yace Edgardo Giménez, el artista que no aburrió a nadie”.

“Sigo creyendo en el amor a primera vista”, dice el enfant terrible del pop. Está convencido: “El verdadero arte es una constante provocación para modificarte: te toma por entero y no te deja ileso”.

Horarios

Fecha Hora Lugar  
Sábado 19 de agosto 13:00h. Terraza de la Sala Sinfónica
Domingo 20 de agosto 13:00h. Terraza de la Sala Sinfónica
Lunes 21 de agosto 13:00h. Terraza de la Sala Sinfónica
Miércoles 23 de agosto 13:00h. Terraza de la Sala Sinfónica
Jueves 24 de agosto 13:00h. Terraza de la Sala Sinfónica
Viernes 25 de agosto 13:00h. Terraza de la Sala Sinfónica
Sábado 26 de agosto 13:00h. Terraza de la Sala Sinfónica
Domingo 27 de agosto 13:00h. Terraza de la Sala Sinfónica
Miércoles 30 de agosto 13:00h. Terraza de la Sala Sinfónica
Jueves 31 de agosto 13:00h. Terraza de la Sala Sinfónica

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