La Orquesta de Cuerdas

La Orquesta de Cuerdas Piazzolla 25 años - Domingo 12 de marzo, 20h - Sala Sinfónica

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El rescate de una orquesta de culto de Piazzolla

Este concierto con grandes figuras como Néstor Marconi, Jairo, Nicolás Guerschberg y Pablo Agri con la Camerata Argentina rinde homenaje a la Orquesta de Cuerdas de Piazzolla, una formación que tuvo una vida breve (entre 1955 y 1957) pero que marcó uno de los puntos de inflexión en la trayectoria de Astor: fue el primer conjunto para el que escribió prácticamente toda obra propia.

Las entradas para el concierto son gratuitas y se pueden retirar a partir del martes 7 de marzo, de 12 a 18, en Sarmiento 151, hasta agotar la capacidad de la sala. También se podrán reservar por internet, desde esta misma página.

Néstor Marconi
Jairo
Nicolás Guerschberg
Pablo Agri
Camerata Argentina y Néstor Marconi

El repertorio está basado en lo que se conoce como los temas franceses de Piazzolla: el material escrito en París en 1955 mientras estudiaba con Nadia Boulanger. “S.V.P.”, “Chau París”, “Marrón y Azul” y “Bando”, más algunas obras emblemáticas como “Tres minutos con la realidad”, “Tanguedia”, “Romance del diablo”, “Oblivion” y “Adiós Nonino”, serán interpretadas en esta ocasión por orquesta de cuerdas (Camerata Argentina) con violín, piano y bandoneón solistas, a cargo de Pablo Agri, Nicolás Guerschberg y Néstor Marconi respectivamente. Como broche, Jairo interpretará parte del repertorio cantado que él mismo ha difundido por el mundo.

Acerca de los artistas

Néstor Marconi es considerado uno de los más importantes bandoneonistas del mundo. Nacido en Santa Fe en 1942, desde comienzos de los años 70 su nombre estuvo asociado a grandes figuras como Enrique Mario Francini, Horacio Salgán, Astor Piazzolla y Héctor Stamponi. También se presentó como bandoneonista solista con orquestas sinfónicas, tocó con Martha Argerich, y ha liderado sus propios conjuntos, como un trío y un quinteto.

El cantante Jairo grabó más de quinientas canciones en castellano, francés e italiano. Su notable talento como intérprete y su amplia mirada artística le permitió abordar diferentes géneros, como la chanson, el folklore y el tango. Ha grabado junto a grandes figuras: desde Astor Piazzolla y Mercedes Sosa hasta Charles Aznavour. A lo largo de su vasta carrera, ha sido premiado en España, Francia y Argentina.

Pianista y arreglador, Nicolás Guerschberg integra el sexteto Escalandrum –poderoso ensamble que fusiona jazz, tango y folclore– y el Quinteto Fundación Astor Piazzolla. A nivel internacional, acompaña como pianista y arreglador a la cantante alemana Ute Lemper en sus giras, y también ha tocado junto a Manolo Juárez, Susana Rinaldi, Pedro Aznar, Chano Domínguez, Raúl Lavié, Paquito D’ Rivera, Marty Friedman, Julieta Venegas, Concha Buika, Richard Galliano, Hermeto Pascoal y Fernando Suárez Paz, entre otros.

Violinista y director, Pablo Agri tiene una notable trayectoria. Actuó como solista con numerosas orquestas y tocó con Mariano Mores, Néstor Marconi, Horacio Salgán, Julián Plaza, Susana Rinaldi, Osvaldo Berlingieri y Juan José Mosalini, entre otros. A fines de 1999 actuó como violín solista del espectáculo Tango Argentino. Ha sido nombrado Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires por la Legislatura Porteña en octubre de 2014. Además, integra la Orquesta Sinfónica Nacional desde 1992.

La Camerata Argentina es un proyecto didáctico-musical que nace a partir de las clases dictadas por Pablo Agri en diferentes provincias. Su objetivo es difundir la obra de compositores argentinos y promover el intercambio entre músicos nuevos y consagrados. Ha actuado junto a Gustavo Beytelmann, Susana Rinaldi, Juan Esteban Cuacci, Leonardo Sánchez, Nicolás Guerschberg, Nicolás Ledesma, Horacio Romo y Cristian Zárate, entre otros.

Acerca de Astor Piazzolla

Astor Piazzolla nace el 11 de marzo de 1921 en Mar del Plata. En 1925 su familia se radica en Nueva York, donde Astor vive hasta sus quince años. En la ciudad norteamericana obtiene de manos de su padre su primer bandoneón, y estudia el instrumento con Andrés D’Aquila. Conoce a Carlos Gardel, y tiene un pequeño papel en la película El día que me quieras (1935).

Con el regreso de su familia al país, en 1936, Piazzolla pasa a integrar varias orquestas; en 1939 se incorpora a la fila de bandoneones de Aníbal Troilo y luego se convierte en arreglador de esa formación. En paralelo, estudia con Alberto Ginastera y Raúl Spivak, y en 1942 se casa con Dedé Wolff, con quien tiene dos hijos, Diana y Daniel. Sus arreglos, poco indicados para el baile tal como entonces se practicaba en los salones porteños, comienzan a ser demasiado complejos para el gusto de Pichuco, de manera que en 1944 Piazzolla abandona la formación y pasa a dirigir a la orquesta que acompaña al cantor Francisco Fiorentino. La sociedad musical con Fiorentino duró dos años, pero el corto tiempo alcanzó para registrar notables versiones de“Viejo ciego” y “Volvió una noche”, entre otros.

En 1946 forma su propia orquesta, con la cual graba treinta temas, incluyendo obras como “Taconeando”, “La rayuela” y “El recodo”, así como también cinco composiciones originales. A partir de este momento crece la veta compositiva de Piazzolla, y obras como “Para lucirse”, “Contratiempo” y “Triunfal” pasan a integrar el repertorio de orquestas como las de Troilo, Francini-Pontier, Osvaldo Fresedo, entre otras.

En 1949, Piazzolla decide disolver su orquesta y se aleja por un tiempo del tango. En Bartók, Stravinsky, músicos de jazz y otros sonidos, el talento de 28 años comienza a buscar su personalidad musical. Abandona el bandoneón y comienza a estudiar dirección orquestal. En 1953, su obra Buenos Aires (tres movimientos sinfónicos) gana el primer premio en el concurso Fabien Sevitzky y genera un intenso debate entre el público por la incorporación del bandoneón a la formación orquestal.

Becado por el Conservatorio de París, en 1954 se traslada a Francia para estudiar música con la compositora y célebre pedagoga Nadia Boulanger, quien, según palabras de Astor, lo persuade de no dejar el bandoneón y el tango, y le pide “no abandonar nunca al verdadero Piazzolla”. De esta manera, el músico sigue su consejo y graba dieciséis temas, acompañado por la Orquesta de la Ópera de París y el pianista Martial Solal. Así nació, entre otros, el tango “Nonino” (antecedente de “Adiós Nonino”), y otras piezas como “Marrón y azul” y “Chau París”.

Ya de regreso en la Argentina, Piazzolla forma dos conjuntos: por un lado, una orquesta de bandoneón y cuerdas; por otro, el Octeto Buenos Aires. Con músicos de gran nivel y una formación de bandoneones, violines, contrabajo, cello y guitarra eléctrica, el Octeto sella el inicio del tango contemporáneo, con un estilo rupturista marcado por las innovaciones compositivas e interpretativas que se alejan del modelo clásico de orquesta típica, del cantor y del bailarín. El conjunto graba solo dos discos, hasta su disolución en 1958.

Piazzolla viaja entonces a Nueva York, donde experimenta con el tango-jazz, y en 1960 vuelve a Buenos Aires para formar el Quinteto Nuevo Tango, que sería una de sus formaciones emblemáticas. Graba numerosas composiciones originales, como “Adiós Nonino”, “Decarísimo”, “Introducción al ángel”, “Muerte del ángel” y muchas otras.

En 1965 registra dos importantes álbumes: Piazzolla en el Philharmonic Hall de Nueva York y El tango (a partir de los poemas de Jorge Luis Borges, y con la voz de Edmundo Rivero). La operita María de Buenos Aires, de 1968, es fruto de su sociedad creativa con Horacio Ferrer, con quien compuso, entre muchos temas, “Balada para mi muerte”, “La Bicicleta Blanca”  y “Chiquilín de bachín”. La pieza más popular del binomio es “Balada para un loco”, con la voz de Amelita Baltar, que vende 250 mil unidades en poco tiempo. En los años siguientes, Piazzolla registra el LP Concierto para Quinteto, y en 1972 forma el Conjunto 9, con el cual edita Música contemporánea de la Ciudad de Buenos Aires.

Al tiempo, se instala en Italia, donde da a conocer obras como “Libertango” y el disco Reunión cumbre (grabado con el saxofonista Gerry Mulligan y una orquesta de músicos italianos) y, a mediados de la década del setenta, tras la muerte de su gran maestro Aníbal Troilo, le dedica un disco entero, titulado Suite Troileana. También escribe una serie de obras para el Mundial de Fútbol disputado en Argentina en 1978. Desde entonces, Astor se une a grandes músicos internacionales como Gary Burton, se convierte en una figura de culto en festivales de jazz y sus formaciones adquieren en los años ochenta un enorme reconocimiento internacional, que tiene un punto culminante en el concierto realizado en el Central Park de Nueva York en 1987 con un quinteto integrado por Pablo Ziegler en piano, Fernando Suárez Paz en violín, Horacio Malvicino en guitarra y Héctor Console en bajo. La presentación queda registrada en un álbum, con temas como “Verano porteño”, “Lunfardo”, “Adiós Nonino”, “Contrabajísimo” y otros.

En agosto de 1990, mientras se encontraba en la ciudad de París, sufre una trombosis cerebral y muere en Buenos Aires el 4 de julio de 1992. Deja un poderoso legado de más de mil temas, bandas de sonido para cuarenta películas y una influencia musical que se hace notar en músicos de tango de las siguientes generaciones, y que abarca homenajes de figuras de otros géneros y países como Yo-Yo Ma, Kronos Quartet, Gidon Kremer y Al Di Meola, entre muchos otros.

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